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Carlos Sainz pierde casi toda la ventaja en el Dakar

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Solo 24 segundos separan a Al Attiyah del español tras la novena etapa a falta de tres jornadas. Alonso acaba noveno tras abrir pista

Va de segundos la cosa este martes en la inhóspita Haradh, un enclave construido en torno a las explotaciones de petróleo, sin apenas civilización y en el que se levantó una incómoda tormenta de arena.

Apenas unos segundos, 15 concretamente, separaron a Stéphane Peterhansel (Mini) de Nasser Al Attiyah (Toyota) cuando ambos cruzaron la meta al final de la especial, 410 kilómetros de suelo duro y pedregoso, con mucha tierra y un poco de arena fina al acercarse al destino.

Una especial que arrancó después de 377 kilómetros desde Wadi Al Dawasir hasta el punto de salida.

Largas horas de enlace antes de empezar a competir. Largo día para acercarse a Rub Al Jali, el mayor desierto continuo de arena del mundo. Cuarto vacío se le llama también, por lo estéril del lugar.

Allí llegó Carlos Sainz con la lengua fuera y la mirada puesta en la clasificación general después de ceder más de seis minutos sobre el catarí.

Al terminar la etapa solo 24 segundos le separaban de Al Attiyah, su principal perseguidor.

A poco más de seis está el francés, MonsieurDakar, que dio un golpe de efecto con su triunfo, el tercero en este Rally. “Hemos salido a matar”, dijo al terminar.

Tanto Al Attiyah, último ganador del Dakar, como Peterhansel han apretado las tuercas a Sainz en las últimas etapas y las distancias se han ido acortando hasta prácticamente esfumarse entre el primer y el segundo clasificados.

A falta de tres etapas, una de ellas maratón y la última, corta, camino de Qiddiya, donde espera el podio final, la carrera se pone interesante.

Tras los malos resultados de los favoritos el día anterior, una jornada en la que tuvieron que abrir camino entre dunas y sin las huellas de las motos, que no les precedían como de costumbre, fueron Serradori y Alonso quienes se encargaron de marcar el paso. Y lo pagaron.

El español terminó noveno a 13 minutos, el francés, 17º a 28. Aunque la jugada puede salirle bien al debutante mañana, cuando vuelven las dunas y salir detrás de los mejores pilotos es una ventaja.

Quintanilla se acerca a Brabec

Tras cancelar la octava etapa para las motos, afectados y aturdidos como estaban los pilotos tras la muerte de su colega Paulo Gonçalves, la acción volvió al Rally Dakar este martes.

Kevin Benavides (Honda) tomó la salida en primer lugar y dio por retomada la competición.

Le siguió Joan Barreda (Honda), segundo en la última etapa disputada, desaparecido los últimos días tras la triste noticia, recluido en su autocaravana.

A ellos se les sumaron desde atrás el líder de la general Ricky Brabec (Honda), el campeón de 2019 Toby Price (KTM) o el chileno Pablo Quintanilla (Husqvarna), que pelearon todos por adjudicarse el mejor tiempo camino de Haradh.

Al final, fue Quintanilla, que llegó desde atrás, siguiendo la guía de sus rivales, quien se llevó la etapa y ganó así su primera especial.

El chileno, segundo de la general, tiró del gas para imponerse en la novena etapa. Se trató, nuevamente, de una especial con tramos muy rápidos.

En segundo lugar terminó Price, a casi dos minutos de Quintanilla. El australiano necesitaba subirse a la moto para olvidar los malos recuerdos de dos días atrás.

Y reaccionó como mejor sabe: voló con su KTM. A poco menos de tres minutos del ganador terminó Barreda, que todavía no ha logrado ninguna victoria este año, extraño en él, piloto rápido donde los haya y ambicioso.

Dos caídas en cuatro días lastraron su inicio en este Rally; este martes tuvo que conformarse con terminar tercero.

Brabec, líder de la general, llegó a casi cuatro minutos de Quintanilla; y Benavides, a poco menos de seis.

Tras la etapa de este martes, el chileno recorta distancias con la cabeza y se queda a 21 minutos del californiano, aunque, admite, no le quedan etapas para tirar de estrategia.

Solo podrá, dice, darle al gas y esperar. Lo mismo quer Price y Barreda, tercero y cuarto de la general a 26 y 28 minutos, respectivamente.

Al inicio de la carrera unos camellos quisieron unirse a la fiesta hasta que un helicóptero de la organización logró dispersarlos.

El País