Una pista está hecha para correr, está hecha para la velocidad, pero Nürburgring no es una pista cualquiera, es más que un emblema, es una leyenda. Catalogada como una de las pistas más peligrosas del mundo, hoy es el principal rival para todos los fabricantes de autos que intentan vencerla y romper sus records.
Diseñada por Otto Creutz en 1925, abrió sus puertas dos años al Gran Premio de Alemania en autos y motos, convirtiéndose en un reto bastante difícil para los pilotos de la época. La pista completa tenía un trazado de 28,3 kilómetros y 6,7 m de ancho, formado por dos secciones, la sección sur, Südschleife, de 7,5 kilómetros, y la sección norte, Nordschleife, de 22,8 kilómetros, siendo este último considerado como el circuito más difícil y agotador del mundo.
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El piloto de Fórmula 1 Jackie Stewart, lo apodaría como Grüne Hölle o infierno verde&, lo que dio al mundo de las carreras una idea de su dificultad. Desde 1929 se dejó de usar la parte sur y, a aquellos pilotos que lograban ganar al recortar a la perfección todas sus 174 curvas, además de las complejidades de Nordschleife, se les llamaría Ringmeister o maestro
del circuito”.
Con la Segunda Guerra Mundial, las competencias cesaron en Nürburgring. Pero Alemania se recuperó de la devastación y los bólidos volverían a su pista favorita, en 1951, con el Campeonato Mundial de la Fórmula 1, la cual evolucionó a pasos agigantados en términos de velocidad y convirtió al circuito en uno de los más peligrosos. El certamen se vio obligado a mudarse al Hockenheimring mientras se reconstruía la parte norte, se eliminaba obstáculos y agregaba barreras de contención pero no sería suficiente.

Además de la imposibilidad de cubrir todo el circuito con cámaras para transmitirlo por televisión, en 1976, el accidente de Nikki Lauda terminaría temporalmente con la participación de la F1 en Nürburgring. Años después, la máxima competición de la velocidad volvería a Nürburgring como el Gran Premio de Europa, el Gran Premio de Luxemburgo y obviamente, el Gran Premio de Alemania.
También se disputaron otras competiciones en su asfalto, como el Deutsche Tourenwagen Masters, el Campeonato Alemán de Automovilismo, el Campeonato Alemán de Superturismos, la Fórmula 3 Alemana, la Fórmula 3000 Internacional, la GP2 Series, la Fórmula 3000 Europea, la World Series de Renault y la Fórmula 3 Británica. Las competencias de resistencia también han sido parte de su legado, tanto así que aún se disputan las 24 Horas de Nürburgring y el Campeonato de Nürburgring de Resistencia de la VLN, cuyos participantes corren en turismos y gran turismos simultáneamente.

La dificultad de su trazado pone a prueba a los automotores. Si se habla de autos de serie, el record de vuelta en el Infierno Verde lo tiene el Lamborgini Aventador SVJ que marcó 6:44:97. Pero el mejor tiempo jamás registrado fue alcanzado con el Porsche 919 Hybrid Evo con 5:19:546.