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El regreso del Bulldog de Aston Martin

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A finales de la década de los setenta, Aston Martin se propuso el objetivo de crear un modelo que esté a la altura para competir contra el Lamborghini Countach y Ferrari 512 BB. Esta tarea no iba a ser fácil pero los ingenieros de la casa británica consiguieron crear el Bulldog, un superdeportivo que llegó a alcanzar una velocidad máxima de 307 km/h y acelerar de 0 a 100 km/h en 5.1 segundos.

El nombre clave del proyecto fue DP K.901 en honor a doctor Who. El diseño lineal remarcaba la visión futurista de la época. El Bulldog contó con un monstruoso motor V8 de 5.3 litros y dos turbos Garret, lo que le daba una potencia de 600 caballos de fuerza. Se tenía previsto que este modelo llegara a ser una edición coleccionable de 25 unidades pero la crisis económica que azotó a la marca hizo que se dejara de lado esta idea.

Al final, solamente un prototipo vio la luz. Este medía 1,1 metros de alto y pesaba unos 1727 kg, además montaba una caja de cambios manual de cinco velocidades y el depósito de combustible tenía una capacidad de 113 litros. Contaba con puertas de ala de gaviota y faros ocultos. En el interior, en clara concordancia con su diseño, la instrumentación era digital y en vez de un retrovisor, el bulldog tenía una consola central con una pantalla conectada a una cámara trasera.

El Bulldog fue puesto a subasta. Pasó a manos de un comprador de Emiratos Árabes y más recientemente a Classic Motor Cars que tras adquirirlo se puso como objetivo restaurarlo y devolverle su gloria inicial, cuando fue presentado al mundo entero, cuarenta años atrás.