La relación de Rolex con el automovilismo no es nueva en absoluto, sino un punto y seguido en una larga historia de vínculos con el motor. Hans Wilsdorf, el emprendedor y creador de Rolex a principios del siglo pasado, tenía muy claro que la mejor manera de conseguir ventas era mediante el desarrollo de las técnicas de marketing, de las que fue su principal valedor y siguen representando uno de los pilares de Rolex. Esta es la historia de Rolex y Daytona.
Su primer ejercicio de mercadotecnia fue aprovechar la hazaña de Mercedes Glietze en 1927, al convertirse en la primera mujer inglesa en cruzar a nado el Canal de La Mancha luciendo un Rolex Oyster en la muñeca. Su estrategia publicitaria posterior repercutió muy positivamente en sus ventas, por lo que siguió buscando eventos a los que asociar la idea de Rolex como reloj extremo, capaz de soportar todas las vicisitudes posibles.

Y cómo no, el recientemente creado deporte automovilístico estaba en su punto de mira. Ya durante los años 30, Rolex se asoció con algunas de las figuras más importantes de este universo, como por ejemplo Malcom Campbell, que rompió el récord mundial de velocidad 9 veces entre 1924 y 1935, logrados casi todos ellos en las playas de Daytona Beach.
Hans Wilsdorf, estaba muy impresionado con los logros de Sir Malcolm Campbell y su estilo de vida, que creía que simbolizaba el estilo de vida Rolex, así que se convirtió en el primer embajador verdadero de Rolex. Es cierto, Mercedes Glietze fue la primera embajadora de la marca, pero en realidad sólo representó a Rolex en un evento, mientras que la asociación con Sir Malcolm Campbell se prolongó durante muchos años. Rolex incluso lanzó un modelo de Rolex Malcolm Campbell con su nombre en la esfera.
Después de romper esos 9 récords de velocidad en la arena de Daytona, Malcolm Campbell decidió dejar la arena de Daytona Beach debido al mal estado de la pista, con muchos agujeros e irregularidades que dificultaban enormemente conseguir las velocidades máximas previstas. Decidió trasladarse a Bonneville Salt Flats, una inmensa llanura salina situada en Utah, a finales de 1935. El 13 de setiembre de este mismo año, logró establecer su mejor marca de 301,13 mph (481,81 km/h) pilotando su Bluebird con un Rolex Oyster en la muñeca.
A causa de este récord, los pilotos comenzaron a utilizar el salar de Bonneville para sus intentos y dejaron de visitar el circuito playero de Daytona. Así pues, la ciudad de Daytona vio peligrar su situación de privilegio y reconocimiento que le ofrecía el automovilismo de alta velocidad. Frente a ello, las autoridades municipales volcaron sus esfuerzos en mantener a Daytona como el centro invernal de la competición americana.
En marzo de 1936, el piloto Sig Haugdahl organizó una carrera de stock cars en el circuito playero de Daytona. El circuito constaba de dos rectas de aproximadamente 3 km de longitud cada una: la Carretera Estatal de Florida A1A hacia el sur, y la playa hacia el norte; el circuito se recorría en sentido antihorario. El trazado tuvo una extensión de 5,1 km originalmente. En septiembre de 1937, Haugdahl volvió a organizar la carrera, esta vez con ayuda de Bill France Sr. Él comenzó a organizar más carreras los próximos años hasta 1941, cuando Estados Unidos ingresó en la Segunda Guerra Mundial.
Concluida la guerra, France volvió a organizar carreras en el circuito playero de Daytona a partir de 1946. En 1949 comenzó a disputarse la NASCAR Strictly Stock, hoy llamada Copa NASCAR, y Daytona recibió a la categoría en la segunda fecha de la temporada en julio. La carrera comenzó a disputarse anualmente en febrero de 1950. Dada la gran cantidad de público, en 1953 decidió mover la carrera a un circuito permanente. La playa albergó la última carrera en 1958, y las 500 Millas de Daytona comenzaron a disputarse en 1959 en el Daytona International Speedway, un superóvalo de 2 millas de largo. La playa continuó utilizándose para pruebas de velocidad máxima hasta 1961.
En 1959, Rolex inició su relación con el Daytona International Speedway, y desde 1992 es patrocinador oficial de la Rolex 24 At Daytona. Actualmente se ha convertido en una de las carreras más prestigiosas de su categoría junto a las 24 Horas de Le Mans, también patrocinada por Rolex desde el 2001.




