El domingo 16 de febrero el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hizo historia al inaugurar las 500 millas de Daytona a bordo de su limusina blindada llamada “La Bestia”. La última primera vez que un presidente está presente en la competencia fue en 2004.
El mandatario tuvo a su cargo pronunciar las famosas palabras “Señores, enciendan sus motores” para dar por arrancada de la competencia, uno de los acontecimientos deportivos del año más seguidos por televisión por aficionados de todo el país.
Vestido de Mariscal, el presidente Trump mencionó “El Daytona 500 es una manifestación legendaria de motores rugientes, espíritus rugientes y del talento, la velocidad y la potencia de Estados Unidos de los que solo hemos escuchado durante muchos años”, dijo Trump, llamando a los aficionados sobre las tribunas “patriotas“. “Los fanáticos de Nascar saben que no importa quién gane, lo que importa es Dios, la familia y el país” mencionó.
Daytona Beach, convertida en los últimos años en la meca de la velocidad, construyó un circuito con forma de óvalo en 1936, cuyo trazado pasaba la mitad sobre asfalto y la otra mitad sobre arena.
Este autódromo fue reemplazado en 1959 por el actual Daytona International Speedway, que desde entonces es un símbolo de este deporte en Estados Unidos, además del circuito donde se disputan las 500 Millas de Indianápolis.
“LA BESTIA”: LIMUSINA DE TRUMP
La limusina de Trump se ganó ese apodo por ser una fortaleza sobre ruedas. El Cadillac One cuenta con vidrios blindados hasta luces con visión nocturna.
“La Bestia” está acorazada con diferentes tipos de blindajes en puertas y vidrios, y, a pesar de sus peso de siete toneladas, tiene una suspensión ágil y una alta maniobrabilidad para poder escapar de diferentes amenazas. Incluso, sus neumáticos cuentan con una capa interior de kevlar, mismo material usado por los militares en cascos y chalecos, que les permite seguir rodando aun completamente desinflados.